
Los platos típicos de Roma que tienes que probar al menos una vez
La cocina romana no es ligera, ni especialmente refinada, pero sí es sabrosa, directa y con mucha personalidad. Está hecha de platos sencillos, con ingredientes humildes y recetas que vienen de siglos atrás. En esta entrada repaso los platos típicos de Roma más representativos: pastas clásicas, guisos de casquería, verduras en temporada, fritos y algunos dulces con historia. Aunque no voy a recomendarte restaurantes concretos, todas estas especialidades se pueden encontrar en trattorias, mercados y locales repartidos por la ciudad, si sabes qué pedir.
Algunos platos te sonarán. Otros, probablemente no. Pero todos tienen algo en común: forman parte del alma de la ciudad.
Pastas típicas romanas: una misma base, cinco versiones
Una de las cosas más curiosas de la pasta típica de Roma es que muchas recetas se parecen. Comparten ingredientes, técnicas y hasta el tipo de pasta que se usa. Lo interesante es ver cómo, a partir de una base muy simple, se van añadiendo elementos que transforman por completo el resultado. Aquí te explico las cinco pastas más representativas de la cocina romana y cómo se relacionan entre sí.
Cacio e pepe
La base de todo. Solo lleva pasta, queso pecorino romano y pimienta negra. Nada más. El truco está en mezclar bien el queso con el agua de cocción para crear una crema. Si no se hace con cuidado, se corta. Si se hace bien, es una maravilla. Esta receta es el punto de partida de casi todas las demás.
Gricia
A la cacio e pepe se le añade guanciale, una papada curada de cerdo que se fríe para soltar su grasa y dar sabor. Ya tenemos proteína y un toque más potente, pero seguimos sin tomate ni huevo. Para muchos romanos, es la más pura de todas. (Cacio e pepe + guanciale = Gricia)
Amatriciana
Partiendo de la gricia, se añade salsa de tomate. El guanciale se cocina con tomate, se mezcla con pecorino y se sirve normalmente con bucatini (como un espagueti pero con hueco en medio). Esta versión viene de la ciudad de Amatrice, pero Roma la adoptó hace tiempo. Es una receta con más jugo, más intensidad y bastante habitual en menús de trattoria. En muchos lugares la mezcla con el queso se realiza directamente sobre el propio pecorino. (Gricia + tomate = Amatriciana)
Carbonara
En lugar de añadir tomate, se le añade huevo (normalmente solo la yema). El calor de la pasta cocina la yema y la convierte en una salsa cremosa. Nada de nata, cebolla, ni bacon. Solo guanciale, yema, pecorino y pimienta. Es una evolución de la gricia, pero con un resultado totalmente distinto. (Gricia + yema de huevo = Carbonara)
Pasta alla pajata
Aquí cambiamos el enfoque. Aunque a veces se sirve con tomate, esta receta se sale del patrón anterior. Se prepara con intestino delgado de ternera lechal (pajata), que se cocina lentamente y se sirve con rigatoni. Tiene un sabor fuerte, es un plato controvertido, pero forma parte del recetario más auténtico de Roma. Se relaciona con la cocina de casquería típica del barrio de Testaccio.

Platos principales y guisos tradicionales romanos
Más allá de la pasta, la cocina romana tiene un repertorio de platos fuertes que vienen de la tradición popular. Muchos de ellos se basan en el uso de casquería, cortes menos nobles y cocción lenta, el chup chup como se suele decir. Son recetas antiguas, algunas de ellas nacidas de la necesidad pero todas ellas convertidas en clásicos de la gastronomía local.
Saltimbocca alla romana
Un plato más suave y accesible. Se prepara con filetes finos de ternera, cubiertos con una loncha de jamón y una hoja de salvia, todo sujeto con un palillo. Se cocinan con mantequilla y vino blanco. El nombre viene de “saltare in bocca” (saltar a la boca), y es uno de los pocos platos romanos que se encuentran también en otras partes de Italia.
Trippa alla romana
Los callos a la romana se cocinan en una salsa de tomate espesa, con menta y una buena cantidad de pecorino por encima. Suele servirse como segundo plato, sobre todo los sábados. Es una receta muy ligada a la cocina de las trattorias de barrio, donde la trippa sigue siendo un plato habitual del día.
Coda alla vaccinara
Rabo de toro guisado, cocinado a fuego lento con tomate, verduras y, en algunas versiones, un toque de cacao amargo. Se asocia directamente con el barrio del Testaccio, donde antiguamente se concentraban los mataderos. Es un plato denso, meloso, y uno de los más emblemáticos de la cocina romana de casquería.
Coratella con carciofi
Uno de los platos más tradicionales de Pascua. Se hace con coratella, una mezcla de vísceras de cordero (hígado, corazón y pulmones), cocinada con cebolla y alcachofas. Tiene un sabor fuerte, no apto para todos, pero forma parte del recetario romano desde hace siglos.
Abbacchio al forno / a la scottadito
El cordero lechal es otro de los productos estrella de la cocina romana, especialmente en Semana Santa. Puede prepararse al horno con patatas y romero (al forno), o a la brasa, en chuletas finas servidas calientes (a la scottadito). Este último nombre viene de “quemarse los dedos”, porque se suelen comer recién hechas, con las manos.

Fritos y entrantes tradicionales
En Roma, antes del primer plato, es habitual pedir algo para abrir el apetito: una verdura de temporada, un frito bien hecho o un clásico que se comparte en la mesa. Algunos de estos entrantes están tan presentes en el día a día como las pastas o los guisos. Estos son los más representativos.
Supplì al telefono
Una bola de arroz rellena de ragú y queso, empanada y frita. El nombre “al telefono” viene del hilo de mozzarella fundida que se forma al partirlo por la mitad. Es uno de los fritos más típicos de Roma y se puede encontrar en casi cualquier pizzería al taglio o local de comida rápida. Se suele comer como entrante o directamente como snack callejero. Por su bajo precio y lo rico que está a mi me causó una necesidad cuando estuve por allí. Eso sí, la diferencia es abismal entre uno bueno y uno que no lo es.
Fiori di zucca fritti
Flores de calabacín rellenas, normalmente con mozzarella y una anchoa, rebozadas y fritas. Están más presentes en primavera y verano, cuando es temporada. Es un bocado delicado y muy romano. Lo sirven tanto en trattorias como en puestos callejeros o en pizzerías tradicionales.
Carciofi alla giudia
La receta más conocida de la cocina judío-romana. Son alcachofas fritas enteras, abiertas como una flor. Se cocinan en aceite hasta que quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro. Su origen está en el antiguo gueto judío de Roma, y es uno de los platos más valorados de la cocina local, sobre todo en temporada (de noviembre a abril). La versión favorita de la alcachofa de casi todo el grupete de amigos que estuvimos por la ciudad.
Carciofi alla romana
Otra forma clásica de preparar alcachofas, esta vez cocidas lentamente en agua o vino blanco, aceite, ajo, perejil y menta. Se suelen servir como guarnición o como antipasto. Es una receta sencilla, pero muy representativa de la cocina romana, especialmente en temporada. Si ves ambas versiones en la carta (giudia y romana), pide una de cada: no tienen nada que ver y así podrás volver a este blog para comentar tu favorita.

Dulces típicos de Roma
Los postres romanos no tienen la fama de los del norte de Italia, pero sí hay algunas especialidades que forman parte del recetario local. Muchos están ligados a celebraciones religiosas o a la tradición del barrio judío, y aunque no todos son fáciles de encontrar, siguen estando presentes en pastelerías y trattorias más clásicas.
Maritozzo con panna
Un bollo dulce relleno de nata montada. Se toma normalmente en el desayuno, acompañado de un café, aunque también se puede encontrar como postre en algunos locales. El pan es ligeramente azucarado, y la nata se sirve bien cargada. Es uno de los dulces más típicos de Roma y tiene su propio día festivo: el “Maritozzo Day”, en diciembre. En muchas pastelerías te montan la nata al momento que lo pides. Una auténtica delicia.
Crostata di ricotta e visciole
Tarta de masa quebrada rellena de ricotta y visciole, una cereza ácida típica de la zona. Es un postre tradicional del barrio judío de Roma, donde aún se prepara de forma artesanal. La mezcla del dulzor suave de la ricotta con el punto ácido de la fruta lo hace muy equilibrado. Ideal para probar algo distinto sin que resulte pesado.
Pangiallo romano
Un dulce denso, hecho con frutos secos, miel, cáscara de naranja y especias. Es típico de Navidad y tiene origen en la época imperial. El nombre significa “pan amarillo”, y aunque no es muy fácil de encontrar fuera de las fiestas, sigue siendo un símbolo de la repostería romana más antigua. ¡Hasta en la web de turismo tienen una receta!

Preguntas frecuentes sobre la pizza en Roma
¿Qué diferencia hay entre la pizza romana y la pizza napolitana?
La pizza romana es fina, crujiente y con bordes delgados. Se cocina a mayor temperatura durante menos tiempo, y suele tener una base más seca. En cambio, la pizza napolitana es más gruesa, con bordes altos y blandos, y una masa más hidratada. Se cocina en horno de leña a muy alta temperatura, lo que le da ese borde inflado y algo quemado por fuera. Ambas son buenas, pero son completamente diferentes. En Roma, lo normal es encontrar la versión fina y crujiente.
¿Qué es la pinsa romana?
La pinsa es una masa parecida a la de la pizza, pero más ligera y digestiva. Se elabora con una mezcla de harinas (trigo, arroz y soja), fermenta durante muchas horas y tiene forma ovalada. El resultado es una base muy crujiente por fuera, aireada por dentro, y con menos grasa.
La pinsa es una receta rescatada de la tradición romana antigua y, en los últimos años, ha vuelto a ponerse de moda. Se encuentra en locales especializados, distinta de la pizza clásica tanto en textura como en sabor.
¿Cuál es la pizza más típica en Roma?
La más habitual en trattorias y pizzerías tradicionales es la pizza romana: base fina, crujiente y sin bordes gruesos. Algunas de las combinaciones más clásicas son la margherita, la capricciosa o la napoletana (con anchoas y alcaparras).
También es muy común la pizza al taglio (pizza al corte), que se vende por peso, con base alta y esponjosa, más parecida a una focaccia. Es ideal para comer de pie o llevar.
¿La pinsa es lo mismo que la pizza al taglio?
No. Aunque ambas se ven en mostradores y se venden en porciones, son productos distintos. La pizza al taglio suele tener una masa más alta y esponjosa, cocinada en bandejas grandes. La pinsa, en cambio, tiene una masa más trabajada, crujiente por fuera, más ligera, y suele servirse entera, no al peso.
Y hasta aquí esta entrada contándote un poco de la gastronomía romana. Espero te haya servido de ayuda y para cualquier cosa puedes dejar un comentario o contactarme por las redes sociales. Y si te ha sido realmente útil puedes invitarme a un cafecito aquí.


