Xia'An China
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Historia viva: Xi’an, HuaShan y las murallas de Pingyao (IV)

Continúo con este diario en ruta con la reproducción de las siguientes newsletters que fui enviando durante mi ruta por China en 17 días. En concreto las dos siguientes que se centran en Xi’An China. Además de la ciudad y los famosos guerreros de terracota nos acercamos hasta la montaña de Hua y al pueblo de Pingyao en la cercana provincia de Shanxi. Tienes más información sobre estas newsletters en la entrada principal del diario de viaje por China.

Xi’An China: Entre guerreros y murallas (Newsletter IX)

Holi, gentecilla.
Estamos ya en la provincia de Shaanxi, no confundir con su vecina Shanxi en la que también haremos una parada. En este país, siendo tan inmenso, conviene comprobar bien en qué provincia está la cuidad a la que quieres ir para evitar sorpresas.

Tras un buen madrugón para coger el tren rumbo Xi’An decidimos apostar a desayunar en el vagón restaurante del tren. Traduciendo el menú vimos que no iba a ser tan fácil como pedir unos noodles que sería la comida básica por estos lares. Al final acabamos comprando ciruelas pasas envasadas individualmente y unas pequeñas tartaletillas que se supone era yogur de sabores pero deshidratado. Al final sabía más a nata con un poco de melocotón. No fue el mejor desayuno del mundo pero dio el pego y apaciguó el hambre.

Nuestra parada fue Xi’An beizhan, o lo que es lo mismo la estación norte de Xi’An. De nuevo una mega-estación con 34 andenes que parecían interminables. Paramos a pillar algo de comer para complementar nuestro épico desayuno y salimos en búsqueda de un taxi que nos acercara al mausoleo de Qin Shi Huang o el ejército de los guerreros de terracota como es más conocido.

A 1h en coche al este de Xi’An se encuentra este complejo arqueológico que data del 221 aC. Consta de tres fosos cada uno de ellos con su diferente atractivo. El más pequeño (68 estatuas) porque se cree que representan al cuartel general, el segundo porque si las hordas de chinos te lo permiten hay 5 estatuas acristaladas que puedes ver de cerca (las otras 2000 están sepultadas bajo la tierra del foso) y el primero porque es el más grande que contiene unos 6000 soldados de terracota del que hay restaurados un gran número.

Arquero de rodillas en el foso 2

El lugar impresiona, pero hay tanta gente que resulta complicado abstraerte del jaleo y disfrutar de esta obra faraónica, ególatra e increíble que mandó construir el que se autoproclamó primer emperador de China. Nosotros contratamos un guía que al menos te da un contexto histórico y resalta lo más importante, además de que te indica por dónde ir y visitas el complejo mucho más rápido. Pero tampoco me pareció algo imprescindible para la visita si has leído un poco de información antes, porque sin un contexto e información no creo que disfrutes de la visita. Además creo no disfrutamos tanto de la guía posiblemente por el ruido de la gente que aun con audífono costaba escuchar.

Las estatuas son impresionantes, cada una con una cara y expresiones diferentes como si de un ejército de verdad se tratara. Parece mentira lo que puede llegar a hacer la egolatría de una persona que no solo quiso reinar en la vida sino también en el más allá.

Xi’An es una cuidad medianamente grande y aunque tampoco la pateamos a fondo, sí nos dio tiempo a subir a sus imponentes 15km de muralla, y recorrer unos cuantos de ellos, y ver su famosa y concurrida torre de la campana. Esta se encuentra en medio de una rotonda y para acceder a ella hay que ir por pasadizos subterráneos. Los exteriores de la rotonda están llenos de gente haciendo fotos y de chinas engalanadas con trajes típicos haciéndose sesiones de fotos. Al caer la noche aparecen influencers que hacen sus directos con la torre de fondo.

En la muralla de Xi’An

Tanto en la ciudad como en los soldados ya nos encontramos a muchos más occidentales de los que habíamos visto hasta la fecha. También empezamos a ver menús en inglés y a escuchar alguna palabra entendible para nuestros oídos. Algo que ya había supuesto. La ciudad tiene mucho ambiente dentro de la zona amurallada, cerca de los centros comerciales y de las zonas de bares y restaurantes.

Ya lo habíamos visto en otras ciudades, pero en esta lo experimentamos y dimos respuesta a nuestra duda. Nos sentamos en la terraza de un pub a echar una cerveza y la carta te obligaba a pedir mínimo 12 cervezas o tubos de 3 litros de cerveza. Eso explicaba el porqué de ver mesas llenas de botellines de cerveza cuando solo había un par de personas sentadas en ellas.

Nos pegamos buenos homenajes en ambas cenas en la ciudad. Una de ellas parecía una cadena pero era de lo poco que quedaba abierto. Pedimos unos cuantos platos que estaban bastante decentes. Al día siguiente lo que cenamos fue un hot pot que estaba riquísimo.

Para los que no sepáis lo que es de trata de una olla al medio con una o varias sopas (de diferentes sabores) donde tu vas echando lo que hayas pedido para que se cueza. Pedimos cosas tan bizarras que según el traductor eran: cerebro de vaca gorda, salamandra, dragón y pez amarillo. Por suerte las fotos más o menos daban una idea de lo que podía ser. Todo un acierto.

Xi’An iba a ser la última ciudad en la que pasáramos calor (alcanzando los 39 grados) al menos según las previsiones. Dudo que lo vayamos a echar de menos. Tanto sudor y entre tanta gente pues resulta aún más agobiante.

Hotpoteando en Xi’An

Última incursión rural y de montaña (Newsletter X)

Buenas, gentecilla.

Os comentaba en otra entrega que aún nos quedaba una visita a la montaña. Llegó el día y por suerte el tiempo acompañó. A media hora en tren bala de Xi’An se encuentra una de las montañas más visitadas del país: Hua. Hua Shan consta de varios picos a los que a los más importantes les han llamado como a los puntos cardinales. Antiguamente la única forma de acceder era o caminando o mediante un teleférico que te acercaba al pico norte, esperaban dos horas más de subida caminando. Desde hace unos años hay un impresionante teleférico que te deja a pies del pico oeste.

Entrar a Hua Shan es caro, son 200 yuanes la entrada al parque y 290 el teleférico oeste de ida y vuelta (el del norte era más barato). Alrededor de unos 60€ todo. Pero la verdad que mereció mucho la pena. Eso sí, desde que entras al parque hasta que llegas a la montaña échale casi 2h. Es un trayecto en bus de 1h y una caminata de 20min hasta el teleférico. El teleférico es una pasada, de unos 20 min de duración con subidas y bajadas de bastante inclinación. Una atracción en sí misma.

Una vez arriba una ración de escaleras, otra de marabunta y cuasi fila india por un risco con cadenas y miles de lazos rojos a los lados. Las vistas son una pasada.

Hay recorrido circular que te lleva a los picos sur, este y central y que es todo escaleras para arriba, escaleras para abajo merece mucho la pena. En total casi 4h de ruta por las montañas a una altura de entre 1800 y 2600m approx. Para no variar, mucha gente por todos los lados pero sin pasar agobios. Varias fotos para el recuerdo y varios recuerdos para algunos chinos que se hicieron fotos con nosotros.

Los felices de HuaShan

En la ruta hay un par de tramos en los que te puedes desviar para hacer una via ferrata. Tenían buena pinta pero mucha cola que no apetecía comerse y eso que eran de pago. De las tres montañas que visitamos en este viaje quizás fue la más impresionante. 

Nuestra última incursión rural fue en la vecina provincia de Shanxi. Concretamente en la población de Pingyao. Su parte antigua está rodeada por la muralla más antigua y mejor conservada del país. El interior está cerrado al tráfico durante ciertas horas y sólo ves motillos eléctricas o carritos de golf para transportar turistas. Las calles están empedradas y el pueblo destila antiguo por todos los lados. Zonas mejor conservadas que otras, obras, callejuelas y farolillos colgantes. Un pueblo antiguo auténtico. 

Dimos una buena pateada por la muralla. Quizás de los paseos más agradables del viaje por las vistas y por la tranquilidad, apenas nos cruzamos con gente. Tranquilidad que se vio truncada en el momento en que bajamos y llegamos a la calle principal de la zona totalmente peatonal. Allí de nuevo las hordas salían de todos los lados y te arrastraban como si de una corriente de agua se tratara.

Bastaba con salir a una de las bocacalles para estar algo más tranquilo. El pueblo es muy bonito y parece que solo se llena a la tarde-noche, donde la gente no hace más que comprar y consumir. Hay infinidad de tiendas de souvenirs, de ropa, comida variada y todo lo que te puedas imaginar, solo que en un entorno de pueblo chino antiguo. Tras una buena cena y un buen paseo dimos por cerrada la jornada y la última zona rural del viaje.

La tranquila muralla de PingYao

👉 Sigue leyendo: El broche final

Y hasta aquí esta entrada sobre este diario de viaje por China. Espero te haya servido de ayuda. Para cualquier cosa puedes dejar un comentario o contactarme por las redes sociales. Recuerda que en mi cuenta de instagram puedes ver en destacados mi viaje en stories destacados a China. Y si te ha sido realmente útil puedes invitarme a un cafecito aquí.


💌 También puedes leer el resto del diario completo del viaje por China:

  1. De Shanghái a Hangzhou
  2. Pueblos y montañas del sur
  3. Contrastes y mitad de viaje
  4. Entre guerreros y montañas
  5. El broche final

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