
Magia rural: pueblos tradicionales y montañas sagradas del sur de China (II)
Continúo con este diario en ruta con la reproducción de las siguientes newsletters que fui enviando durante mi ruta por China en 17 días. En concreto las dos siguientes que cubren los pueblos tradicionales de China de Likeng y Wangxian Valley y as montañas sagradas de Sanqing y Fanjing. Tienes más información sobre estas newsletters en la entrada principal del diario de viaje por China.
Pueblos tradicionales de China: primera incursión (Newsletter IV)
A las buenas, gentecilla.
Dejé la anterior newsletter con el grupo partido en dos con intención de llegar los 4 a Wuyuan. Durante el trayecto conseguimos adivinar qué había ocurrido: el pasaporte de Octavio empieza por PAM, en los billetes reservados creemos ponía PAP. Y digo creemos porque no hay manera de saberlo, por protección de datos el número de pasaporte en los billetes viene parcialmente oculto. Desde la aplicación vimos que estaban los datos usados para las reservas y ahí estaba esa letra errónea. El resto de datos de pasaporte estaban bien (resto del número, fecha de caducidad, nombre, etc).
David y Octavio pudieron pilar un tren directo a Wuyuan pero desde la estación este, con lo que les tocó ir rápido al metro para llegar. Mientras les esperábamos en Wuyuan, intentamos arreglar el resto de billetes. En la taquilla no hablaban inglés, así que tirando de traductor conseguimos hacernos entender. Los traductores como el de Papago (el que usan en China) funcionan bien en modo escrito pero no tanto en modo conversación (Google va mucho mejor en este caso).
Total que sin el pasaporte físico no podíamos hacer nada. Cuando llegó Octavio lo volvimos a intentar, la taquillera había cambiado y otra vez a explicar todo. Nos dijo que si hay un error en el número de pasaporte la única solución es cancelar y volver a comprar los billetes, no importaba si el resto estaba correcto. Así que eso fuimos haciendo de nuevo desde la aplicación, que iba a ser más rápido que con el traductor.

Likeng
Llegamos al pueblecito de Likeng en taxi desde Wuyuan. Allí, un pueblo construido durante la dinastía Song (1010) nos daba la bienvenida bajo un sol abrasador y casi sin gente entre sus calles. Quitando la parte del calor fue una gozada tener el pueblo casi solo para nosotros.
El pueblo son tres calles de casas blancas, tejados de teja negra, farolillos rojos y algún que otro letrero de madera. Un arroyo parte al pueblo por la mitad y pequeños puentecillos permiten acceder a comercios y casas de uno de los lados. Allí nadie hablaba inglés, pero todos sonreían. Vimos muchos caballetes y paletas de pintura sin dueños aparentes, que al entrar la tarde fueron llenándose de vida. Imaginamos que de estudiantes de una escuela de arte o algo así.
Nosotros éramos la atracción del lugar y varias peticiones de fotos con nosotros y algún que otro robado así nos lo confirmaron. Incluso en la cena, en una terraza, terminamos con una sesión de fotos con la familia de la mesa de al lado. La verdad que fue una grata experiencia y más al ver que aún existen remansos de paz y tranquilidad entre tanta población.
Wangxian Valley
Otro de los pueblos que visitamos al día siguiente fue el parque temático de Wangxian Valley. Un mega proyecto construido sobre una mina abandonada de un coste estimado de unos 2800 millones de yuanes. Es un lugar idílico en un verde valle donde las casas literalmente cuelgan de la montaña, hay puentes y pequeños lagos idílicos y construcciones tradicionales de madera, que por la noche tiene una cuidada iluminación.
Si Likeng era un remanso de paz, Wangxian Valley es todo lo opuesto. Hordas de turistas por todos los lados, colas que parecen infinitas y mucho postureo. En vez de lienzos para pintar aquí encontramos luces y cámaras haciendo sesiones a influencers y familias. Ya entrada la noche la marabunta se reduce bastante y pasear por las callejuelas del lugar resulta agradable.

De montañas (Newsletter V)
Sanqing Shan
En China hay muchas montañas sagradas para los taoístas y el otro día visitamos una de ellas: Sanqing Shan. Shan significa montaña. Al llegar, de nuevo la experiencia de las colas kilométricas hizo aparición en versión pillar el teleférico de subida a la montaña. El trayecto colgados de un cable nos pareció bastante largo, unos 5 minutos subiendo.
El lugar es muy bonito. Las vistas desde los diferentes senderos son impresionantes. Rocas graníticas con diferentes formas rodeadas de un bosque verde y varios picos. Echamos unas cuantas horas de caminatas y pese a que hacía algo de calor no era ese agobio de los anteriores días.
Había mucha gente, pero se podía caminar y había algunas zonas mucho más tranquilas. En los miradores la gente seguía queriéndo hacerse fotos con nosotros. Que teniendo un lugar tan impresionante dudo que nosotros impresionemos tanto. Debemos estar ya en los estados de WeChat de unos cuantos chinos. Cuando emprendimos la vuelta de nuevo otra cola del infierno, creo que ya nos estamos volviendo inmunes a esperar y a las colas de zigzag. Lo peor son los megáfonos con mensajes repetitivos que taladran sin parar.

Fanjing Shan
Nuestra segunda incursión en la montaña no tuvo tanto éxito. Destino: Fanjingshan. Clima: Lloviendo a cántaros. Echad una búsqueda en Google de esta montaña porque es un lugar idílico, pero claro, con la lluvia no se veía nada. Eso sí, el parque natural de los alrededores una pasada. De nuevo cola para pillar un bus que te lleva a pies de teleférico. Es un trayecto muy bonito por la montaña de un verde exuberante y cascadas gigantes cada dos por tres.
Y no penséis que porque el clima no fuera bueno había menos gente. Es un lugar muy turístico con lo que eso conlleva. El teleférico mucho más largo que el de Sanqing, cerca de 10 min subiendo entre la lluvia. Arriba una escalinata de madera te lleva a pies de una de las «rocas». Escalinata que te lleva unos 30-40min en subir rodeado de chinos con chubasqueros por todas partes. Se supone llegamos a un mirador y cerca se podía visitar un templo que nos sirvió de refugio de la lluvia que cada vez arreciaba más. Calados y sin poder ver apenas nada, decidimos emprender la vuelta.
Tenemos planificada una visita montañera más, ya os contaré si el tiempo acompaña. Pero aún quedan días para eso. Por la lluvia y otras razones (como pueden ser los imprevistos) no me gusta llevar totalmente cerrados los viajes. Pero a veces no queda otra, ya sea porque el transporte puede saturarse o porque al viajar en grupo pues hay que adaptar un poco los estilos y gustos de todos. Sea como fuere podría decirse que fue una visita fallida, aunque nadie nos podría haber asegurado que teniendo una ventana de un par de días no habríamos encontrado lo mismo. Aun así, nos lo pasamos bien y reímos bastante. Y es que ya sabes: al mal tiempo, buena cara.

👉 Sigue leyendo: Contrastes y mitad del viaje
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