
Ruta por China (I): De Shanghai a Hangzhou
Comienzo este diario en ruta con la reproducción de las newsletters que fui enviando durante mi ruta por China en 17 días. En esta primera entrada voy a recopilar los tres primeros envíos que cubren de Shanghai a Hangzhou. Tienes más información sobre estas newsletters en la entrada principal del diario de viaje por China.
En el avión camino a Shanghai (Newsletter I)
A las buenas, gentecilla.
Bienvenidos y bienvenidas a esta newsletter donde os iré contando los entresijos y curiosidades de mi viaje por China. Ahora mismo mientras escribo estas palabras estoy en la parte de atrás del avión, camino de El Cairo donde hago la escala para luego ir a Shanghai, nuestra primera parada en el gigante asiático. En este periplo participo yo y 3 amigos más, dos de ellos me a acompañan en este vuelo. El tercero cogió un vuelo hacia el destino varias horas antes.
No pensaba escribir la primera newsletter hasta llegar a Shanghai, pero la situación vivida me ha hecho cambiar de idea. A las 15:30 se suponía salía nuestro vuelo. A esa hora empezábamos a embarcar. A las 16:25 se suponía era la nueva hora de despegue. Hasta las 17:40 no hemos despegado. Y lo malo no ha sido estar esperando dentro de un avión a 37 grados porque no ha ido el aire acondicionado hasta que han encendido motores a las 17:15. Que malo ha sido un rato, creedme. Lo malo es la incertidumbre de cuándo vamos a llegar ya no a Shanghai sino a China.
La escala que tenemos es de 2h 5min, por supuesto ya comida por el retraso. Dudo que haya muchos vuelos entre El Cairo y China, muchos menos hacia Shanghai. Pero eso es solo mi intuición, que espero sea equivocada. Ahora que acabe de cenar la tripulación les preguntaré a ver qué soluciones me dan.
Viajar no es solo risas y buenos momentos, estas cosas pasan y son también tan parte de la experiencia como preparar la ruta o hacer la maleta. Al menos nos estamos echando unas risas por el chat interno del avión. Esa joya que aviones no tan modernos aún conservan. Recuerdos del chat IRC de finales de los 90, pero con un teclado atroz. Quién nos iba a decir a los ocupantes millenials de los asientos 41D, 44K y 46K, que volvería a ser parte de nuestro entretenimiento.
Así que como buena serie que se precie aquí queda este «cliffhanger» que será resuelto en la siguiente entrega. Espero ya escrita desde suelo chino.

Primera toma de contacto (Newsletter II)
A las buenas, gentecilla.
Retomo la newsletter ya desde tierras chinas, ¡al fin! Y sí, estamos en Shanghai. Al final la solución a la incertidumbre se arregló de la manera en que se arreglan las cosas: hablando. Cuando le comenté la situación a una de las azafatas, muy amablemente me indicó que éramos más pasajeros los que hacíamos esa escala y que no me preocupara que el avión nos esperaría. Y así fue. Tarde pero nos montamos en nuestro avión rumbo a Shanghai.
Al llegar, lo que más me llamó la atención de la ciudad es lo silenciosa que es y no porque no tenga tráfico, que lo tiene y mucho, sino porque el 80% de motos y coches son eléctricos. ¡Incluso las motos van por la acera y no se les oye ni llegar! El calor y la humedad (sensación térmica de 44-45°C) son exagerados y por la noche no baja casi nada la temperatura. Toca beber mucha agua e ir con la calma.
La gente que hay es también algo que llama la atención y cerca de lugares turísticos es una locura. Eso sumado al calor hizo que me vinieran recuerdos de la India. En comparación con la estruendosa y sucia Nueva Delhi, Shanghai es como millones de limpios susurros. Calurosos y húmedos, pero limpios.

El skyline del barrio de Pudong desde el barrio del Bund, es muy bonito. Probablemente, por la noche, de los más bonitos que haya visto. Y es que además de los majestuosos edificios, la iluminación está muy cuidada. Los rascacielos de cristal de este siglo y los de piedra del siglo pasado parecen saludarse cara a cara, separados por una ancha ría. Y en sus orillas hordas de gente pasean maravilladas con el espectáculo de esplendor y opulencia.
Shanghai destaca por sus comercios y coches de lujo, pero también por la cantidad de parques y recovecos de tranquilidad donde apenas te cruzas un alma. Templos escondidos entre centros comerciales y antiguos jardines rodeados por calles atestadas de todo tipo de comercios parecen resistirse a modernidad.
Modernidad que es otro pilar que destaca y que según nos han dicho está extendido por todo el país. Todo se paga con un par de aplicaciones de móvil, hasta en los mercadillos y puestecillos ambulantes. Así que prepara tu batería y hazte con una sim local si planeas venir por estos lares. El Gran Hermano está presente allá donde vayas, creo no he visto más cámaras por metro cuadrado en mi vida. Y no solo en la calle, sino en cualquier edificio público al que entres.
Y con esto hasta la próxima newsletter… Os seguiré contando. Gracias por leerme.

De colas y trenes (Newsletter III)
Muy buenas, gentecilla.
Sigo por tierras chinas, ahora mismo en un tren a más de 290km/h rumbo a la estación de Wuyuan. Pero permíteme que antes de hablar de trenes te cuente un poco más de otras cosas.
Nos hemos dado cuenta de que en China hay colas para todo. Que si lo piensas es normal con la cantidad de gente que hay. Lo que no te cuentan es que a los chinos parecen no enseñarles cómo funcionan las colas. La fila india no existe y algunos se cuelan a tu izquierda y derecha como si no estuvieras esperando para lo mismo. También llama la atención que en el metro no esperan a que salga la gente para entrar ellos, no vaya a ser que se les escape el asiento. Y es esto quizás lo que más sorprenda de su comportamiento, ya que en el resto suelen ser amables y dispuestos a echar una mano.
Las colas pueden llegar a ser kilométricas, ya sea para entrar en lugares turísticos o para acceder a las estaciones. Así que si vienes, ármate de paciencia y no lleves una planificación al detalle porque vas a perder tiempo esperando. Para que os hagáis una idea para subir a la Shanghai Tower hicimos 2h de cola. Aun así mereció la pena subir al tercer edificio más alto del mundo y disfrutar de su mirador a 486m. Aunque imagino que fuera del verano y a horas no punta la espera habría sido sensiblemente inferior.
Acabamos de visitar otra gran cuidad: Hangzhou, de 11 millones de habitantes y no muy lejos de Shanghai. Tiene un centro financiero impresionante llamado Qianjiang New City donde los rascacielos se funden con el verde de los parques que hay a su alrededor.
La cuidad también tiene un gran lago rodeado por montañas que parece ser el lugar de escape para turistas y no turistas. Nos gustó mucho esa zona. También tiene una zona hipster alrededor de un canal, donde teníamos nuestro alojamiento. Una zona bonita y cuidada, con precios algo inflados pero aun así por debajo de lo que puedes esperar en España por la misma calidad y entorno.

En este viaje nos vamos a mover mucho en tren y es que los trenes bala te permiten moverte rápido, cómodo y con precios más que asequibles. De Shanghai a Hangzhou, nuestro siguiente destino, hay unos 180 km que decidimos recorrer en este tipo de tren. Los billetes se compran a través de una aplicación donde te piden los datos del pasaporte (aquí necesitas pasaporte para casi todo).
Al llegar a la estación pasas un control de equipaje para entrar a la misma y luego tienes control de billete para acceder a los andenes. En este control comprueban que el número de tu pasaporte haya reservado un billete para ese día. Si no, no te dejan entrar. Las estaciones de tren que hemos visto son mastodónticas, Chamartín o Atocha se quedan casi pequeñas. Pensad más en terminales de aeropuertos grandes.
Y comento en esta tercera newsletter lo de los trenes porque hoy hemos tenido otro percance. Al pasar el control de billete a Octavio no le ha reconocido el número de pasaporte y no le ha dejado entrar. Yo ya había pasado y mediante llamada he estado intentando echar una mano hasta que el tren estaba a punto de salir.
Viendo que no se iba a solucionar a tiempo decidimos dividirnos y dos continuar en el tren y otros dos intentar solucionarlo en la estación de Hangzhou. Iván cruzó el control de billete sobre la bocina y ambos fuimos a nuestro vagón y asiento correspondientes. Y aquí estamos, a punto de hacer escala en Huangshan y con el equipo dividido en dos.
Y con esto hasta la próxima newsletter. Os seguiré contando. Gracias por leerme.

👉 Sigue leyendo: Pueblos y montañas del sur
Y hasta aquí esta entrada sobre este diario de viaje por China. Espero te haya servido de ayuda. Para cualquier cosa puedes dejar un comentario o contactarme por las redes sociales. Recuerda que en mi cuenta de instagram puedes ver en destacados mi viaje en stories destacados a China. Y si te ha sido realmente útil puedes invitarme a un cafecito aquí.
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