
Trujillo. Entre Cegonhas e Meadeiros do Pared
Aún nos quedaba el último día antes de poner rumbo vuelta a la capital. Ese día con sabor agridulce que pocas veces se escapada de todo viaje. Pero aún nos quedaría un lugar por visitar, un lugar muy agradable para pasar unas horas: Trujillo.
Capítulo 4: Todo llega a su fin
Bajo una resaca merecida y bendecida por S. Potamión (por mi parte no le hice honor al nombre, no se los demás) nos fuimos desperezando, teníamos que abandonar el hostal e ir tirando a tierras de osos y madroños, mejor dicho tierras de coches, contaminación y gente, mucha mucha gente.
Nos juntamos ya los 4 y fuimos hacia el coche, el destino final era la capital, pero pararíamos en Trujillo para comer y ver este bonito pueblo. Y así fue, tras dar unas vueltas decidimos dejar el coche en un parking e ir a investigar por el poblado.
Había bastante gentecilla por el centro, un par de bodas y bastantes restaurantes petados, nosotros hambrientos. Al final dimos con uno que estaba vacío y que encima no había llegado el cocinero, pero no estaba mal de precio, así que nos sentamos a esperar la llegada del cocinero. Fue el día apropiado para probar unas migas extremeñas y una carne de nombre extraño típica de la zona, pero bastante ricas ambas cosas.
Salimos a visitar Trujillo. Se trata de una localidad no muy grande y que se visita en unas horas sin problema. Casi todos sus atractivos giran en torno a la preciosa plaza mayor. Destacan la Iglesia de San Martín y el Palacio del Marqués de la Conquista con su balcón en la esquina que no pasa desapercibido. Se trata de una zona con muchos soportales y edificios emblemáticos como el Palacio de Carvajal Vargas. Todo esto vigilado por la estatua ecuestre de Francisco Pizarro, conquistador de Perú y que nació en el pueblo en 1478. Sin duda una plaza muy bonita.

Dimos una pequeña vuelta por el pueblo por sus calle adoquinadas casi hasta la puerta del castillo, pero ya sabíamos que no se podía visitar. Paseamos frente a la Iglesia de Santa María la Mayor y en su Torre Julia buscamos el escudo del Athletic de Bilbao, raro ¿no?

Tocaba viaje de vuelta y por suerte no pillamos caravana a la entrada en Madrid, de Trujillo a Madrid son unas dos horas y media de viaje. La verdad que fue un puente bastante bien aprovechado y la primera de muchas incursiones en el país vecino. Sin duda totalmente recomendable.
Entradas del diario de viaje
- Prólogo
- El parque de Monfragüe ocupa la mitad de la geografía española
- Navegarás por las autopistas lisboetas
- Cómo ejercer de líder y hacer que tus pies te odien
- Y nos quedamos con ganas de más
- Todo llega a su fin
Hasta aquí este segundo capítulo del diario. Espero te haya gustado y estés por aquí para leer el siguiente. Si te gusta este formato de diario de viaje tienes más recogidos en este enlace. Ya sabes que puedes invitarme a un cafecito aquí.


